Venga ya.
No sabía de tu codicia.
Anda, venga ya, primo.
Estás en deuda conmigo.
¿Qué?
Piénsatelo.
Mientras te lo permito.
¿No? Si fuese tú, yo me lo pensaría.
¿No tienes nada que ofrecer? Me habré confundido contigo.
¿Retiras tu contribución? Me parece... imprudente.
