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Eredrim

¿Qué haces?

Me estás robando, ¿verdad?

Solo era curiosidad.

Igual que tu padre.

Yo ya no tengo padre.

Mmm, chico listo.

Toma, coge esto.

¿Qué engaño es este?

Ningún engaño.

Es solo una opción.

Coge el dinero y vete.

Vive de migajas y cosas robadas.

O... encuentra una meta.

Júrame lealtad.

Te he fallado..., ovada.

Me someto a tu decisión.

(gemido de dolor)

(gruñido de sorpresa)

He jurado lealtad al rey.

¿Ese es... Willam?

No, solo un bandolero.

¿Qué ha pasado aquí?

Nos tendieron una emboscada de noche...

... los muy cobardes.

Íbamos ganando...

... hasta que irrumpió el grisha.

Willam... me apartó de su camino.

Y luego... oscuridad.

Mis hombres eran aún novatos.

El centinela debió de quedarse dormido.

Pero recuerdo a Willam... llamándonos a las armas.

¿Te has despertado?

¿Qué... ha pasado?

No te preocupes.

Solo estabas soñando.

¿Dónde está... Willam?

¿Tu hijo?

No...

Es mi escudero. Nada más.

¡Espera! Está... aquí.

Preferiría no hacerlo..., lord Eredrim.

¿Por qué no?

Bebe un sorbo.

Gracias, pero no.

No te lo estoy pidiendo.

¿Es una orden?

Eres mi escudero, ¿no?

Bebe.

(murmura, tos)

Puaj... Es horrible.

Muy bien, escudero.

(tose de nuevo) ¿Qué es este... veneno?

No. El arrepentimiento es veneno.

Esto... esto es la cura.

¿Has terminado de lamentarte?

Has matado a un hombre, ¿y qué?

Eras tú o él.

(suspiro) No te preocupes. Sé lo que necesitas.

¿El qué?

Es flojo, pero te arreglará el ánimo.

He traído el diezmo...

... tal y como se requiere.

Abre.

Pero... no podemos prescindir de nada.

Entonces, no tienes nada que ocultar.

Es que... estamos enfermos de muerte.

Será la plaga.

Quédate al margen..., por tu propio bien.

¿Eso es verdad?

Willam, empieza a toser.

¿Qué? ¿Por qué? No estoy enfermo.

¡Eres un inútil sin remedio!

No digas más.

(gruñe)

¡Padre, no!

Mmm. Yo te veo saludable.

¿Y ese diezmo?

Abre. Debes el diezmo.

Lo siento, pero me temo que no tengo mucho que ofrecer.

No me obligues a hacerlo.

Espera..., acepta a mi hijo.

¡¿Qué?! ¡Padre!

Deja que luche con él.

No. Tienes más valor vivo.

¿Vas a entregar a tu propio hijo? ¿Así, sin más?

Una boca menos que alimentar.

Muy bien. Acepto tu diezmo.

¡No eres caballero!

No..., ya no.

Yo ahora recorro la Senda Inmaculada.

Como supuestamente hace tu padre.

¿Nada?

Déjanos en paz de una vez.

La paz tiene un precio.

¡He dicho atrás!

Te... ¡Te lo advierto!

Silencio, Willam. Déjame hablar.

Por favor..., Eredrim, déjanos en paz.

La paz tiene un precio.

¿Qué estás dispuesto a dar?

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