Venga, Lavanda. ¿Bailas conmigo?
Los demás piensan que te da vergüenza.
Pero yo sé lo que es.
Te noto en la mirada... esas ganas.
Sí, eso es.
Balancea un poco la cabeza.
Contonéate un poco.
A tu manera, estás bailando.
Me gusta cómo bailas, Lavanda.
Quizá volvamos a bailar cuando acabe todo esto...
Adelante. Te están esperando.
