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Hermana Genessa

¿Aún tiene ganas de luchar?

Seguro que sí.

Espero que sepa que lo siento.

Tendría que haber hecho más.

Para protegerlo...

... de nosotras.

¿Puedo... abrazarlo por un instante?

...

Espero que encuentre la paz... a tu cuidado.

...

Eres un espíritu descarriado, ¿verdad?

Mmm... No, claro que no.

Pero te ayudaré de todos modos.

No se desafía al destino...

Las demás... te venerarán.

Pero conozco tu verdadero propósito.

Soy Genessa.

Yo te iniciaré...

Prepárate para lo que vendrá.

Si tienes dudas...

Tienes que dejar que se vayan.

Un yo dividido solo trae el desastre.

Hasta con las mejores intenciones.

Créeme.

Y ahora, ¿qué?

¿Deseas algo más?

¿No te he dado suficiente?

A ti... A ella... ¿A todos los tuyos?

(suspiro) ¿Qué más puedo hacer?

No soy más que la sombra... de una llama menguante.

Pero puede que... aún pueda cumplir con mi parte.

Necesitaré tu ayuda.

Pues he hecho algo terrible.

¿Qué más puedo hacer?

Una vez construí una especie de... prisión.

... para contener mis yos fracturados.

Pero eso solo ha empeorado las cosas.

Verás... Yo soy una de muchas.

Escindida de la eternidad...

La prisión... parece un simple incensario.

Me temo que carezco de la fuerza para hacerme con ella.

Ten cuidado.

Puede que ni siquiera tú, heraldo, seas capaz.

Pero no se abrirá.

No, a menos que portes la llave.

Una aguja para los hilos infinitos de la eternidad.

La escondí de mí misma.

La enterré en un lugar terrible.

Me temo que carezco de la fuerza para hacerme con ella.

Ten cuidado.

Puede que ni siquiera tú, heraldo, seas capaz.

Bien hecho.

Bien hecho.

Puede que seas el heraldo.

Bien hecho.

(risa) No está mal.

Hermana.

...

...

¿Es ese... mi amado?

Tiel...

Heraldo.

Bienvenido de nuevo, heraldo.

Has vuelto, heraldo.

Lo has encontrado.

Este incensario...

Esperaba no volver a verlo.

Pero tal vez el destino tenga otros planes.

¿Aún tiene ganas de luchar?

Seguro que sí.

A ver de qué es capaz.

Veo que te has preparado.

Pero tienes mucho que aprender.

Bueno..., ¿quieres que te ayude?

¿Vienes a por más, heraldo?

¿Es ese... mi amado?

Tiel...

Me dijeron que me encontrarías..., heraldo.

Ven.

Vamos a recordar quiénes somos.

Hermana, reconciliémonos con el pasado.

Puedo ayudarte a recordar... qué somos.

No debemos olvidar nuestra historia común.

Dejemos que el pasado defina nuestro futuro.

Sigue oliendo a malhechor.

A ver de qué eres capaz.

Vamos a entrenar.

En guardia.

Te pondré a prueba.

Tiel...

Debo contarte algo.

(ronquidos fuertes)

Tiel..., ¿qué haces?

Tenías razón.

Mierda..., otra vez aquí.

¿Qué? Solo somos nosotros.

Nunca somos solo nosotros.

Tiel..., todo irá bien.

Lo prometo.

¿Tiel? Tienes mal aspecto.

No pareces tú.

Thestus... ¿Sigues con vida?

(risa) Ah, sí.

Pero... (olfatea) hueles... diferente.

¿Te han ungido?

¿Lo encontraste? ¿Al heraldo?

Me encontró él.

Hice mal... en dudar de ti... tantos años atrás.

Pensé que el tar te había echado a perder.

Eres una bestia.

Puede ser.

¿Por qué lo ayudas?

Pensaba que odiabas a los suyos.

La Santa Madre.

Ella me enseñó la verdad.

Fue un vestigio... más real que la propia vida.

Los vi a todos ascender al cielo, desaparecer.

Me alegro de ello.

Que destruyan otro mundo.

Y nos dejen en paz.

(suspiro hondo) Volvamos a tu labor sagrada.

Te he... guardado un poco.

Un brebaje asqueroso... Sí.

Pero útil.

Un pequeño precio por atisbar la eternidad.

A pesar de fallarme la vista.

Y apagarse mis recuerdos.

Aún veo...

Un joven cazador valiente...

Rodeado de oscuridad.

¿Eres... tú?

No... Otra persona.

Alguien a quien debí... ayudar.

¿Ella? La Inframadre.

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