Durante nuestro éxodo, cada paso tenía un propósito. Quienes no creían nos tachaban de la peor locura por cargar con semejante peso. Pero el viaje nos otorgó fuerza y claridad. Se aproximaba un milagro devastador, pero nuestra gente prosperaría. En lo profundo de la tierra, encontraríamos la salvación. Seríamos el primer grupo en recibirla.
