No sabemos quién lo vio primero: la verdad grabada en piedra. Pero era innegable. Grabado con claridad sobre la obsidiana estaba todo lo ocurrido: los Venerados y su caída a manos del Huérfano. Nuestra historia, nuestro futuro, estaba grabado en el monolito. Fue lo que nos trajo hasta Dolmen.
