Buscamos la llama. Seguimos el camino solo con la guía de nuestras visiones.
En mis sueños la toqué. La tomé. Ardía fríamente y me llenaba con una fuerza indescriptible.
Era como si la Bienaventurada Medre me refugiara en la llama. Como si nada pudiera dañarme.
¿Imaginas lo que podríamos hacer con ese milagro?
Dónde encontrarlo
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