Amor mío, no hay de qué preocuparse. Por fin recuperamos el rastro de las grishas. Dejé la llave junto a nuestra cabaña. Está en el lugar de siempre.
Amor mío, no hay de qué preocuparse. Por fin recuperamos el rastro de las grishas. Dejé la llave junto a nuestra cabaña. Está en el lugar de siempre.